La técnica EMDR se usa para ayudar a procesar sucesos traumáticos que han sucedido en la vida, pero también para superar fobias u otras dificultades (baja autoestima, ansiedad, depresión, estrés, problemas en las relaciones sociales…)
El concepto es complejo, pero se basa en la estimulación bilateral, mediante la cual se estimulan los dos hemisferios del cerebro con movimientos oculares, sonidos o golpecitos para que le vengan a la memoria del paciente otras partes del evento traumático o recuerdo.
Lo que se busca con el proceso EMDR es que los hemisferios se hablen entre sí y procesar la información para reducir el problema emocional. Hace algo similar como la fase REM del sueño en que se afrontan estados de estrés de forma adaptativa creando conexiones entre experiencias pasadas para resolver problemas.